Cuánto gasta un deshumidificador al mes: la cuenta real y cuándo compensa

Un deshumidificador doméstico tiene una potencia de entre 280 y 780 W, según las cifras que manejan Repsol y otras guías de consumo. Con ese rango y un uso realista de 8 horas diarias, el aparato se lleva entre 67 y 187 kWh al mes. Dicho en euros: entre 8 y 22 € al mes con un precio de la luz de 0,12 €/kWh, y bastante más si tu tarifa está por encima. La horquilla es enorme, y la diferencia entre pagar 4 € o 25 € no la marca la marca del aparato, sino cuántas horas lo dejas funcionando.
Octubre es el mes en que empiezan las consultas: se cierran las ventanas, se tiende la ropa dentro y aparecen los cercos negros en la esquina del dormitorio. Antes de comprar nada, conviene saber cuánto cuesta realmente tener uno enchufado y, sobre todo, si lo que te sale más barato es el aparato o el moho.
La cuenta que sí puedes hacer en casa
El consumo de un deshumidificador se calcula como cualquier otro aparato: potencia en kilovatios por horas de uso. Lo único que cambia es que el compresor no trabaja de forma continua cuando el aparato tiene humidostato; una vez alcanzada la humedad objetivo, se para. Por eso las estimaciones de los fabricantes (siempre a pleno rendimiento) tienden a ser pesimistas, y las de las guías de consumo, que parten de horas fijas, a veces quedan cortas en una casa muy húmeda.
Estos son tres escenarios que he calculado con potencias dentro del rango habitual de 300 a 700 W. El precio del kWh lo dejo en tres niveles para que busques el que se parece a tu factura:
| Escenario | kWh/mes | A 0,12 €/kWh | A 0,15 €/kWh | A 0,20 €/kWh |
|---|---|---|---|---|
| 300 W, 3 h/día (dormitorio algo húmedo) | 27 | 3,24 € | 4,05 € | 5,40 € |
| 500 W, 6 h/día (salón con ropa tendida) | 90 | 10,80 € | 13,50 € | 18,00 € |
| 700 W, 8 h/día (vivienda con humedad crónica) | 168 | 20,16 € | 25,20 € | 33,60 € |
Fíjate en el primer caso: un aparato pequeño unas pocas horas al día cuesta lo mismo que un café. Es el tercero el que debería preocuparte, y no por el recibo, sino porque si necesitas 8 horas diarias de un aparato de 700 W durante todo el invierno, tu problema no es de humedad ambiental sino de filtración, ventilación o aislamiento, y el deshumidificador solo lo disimula.
Compresor, desecante y por qué no todos rinden igual
Hay dos tecnologías en el mercado doméstico. El deshumidificador de compresor enfría el aire, condensa el agua y la recoge en un depósito: funciona bien en estancias a partir de unos 15-18 °C y suele gastar entre 300 y 800 W en los portátiles. El de desecante (gel de sílice) absorbe la humedad y la expulsa calentando el material; ronda los 300 W según EcoFlow y rinde mejor en estancias frías, como un trastero o una segunda residencia sin calefacción, aunque extrae menos agua.
Mi criterio: para una vivienda habitada con calefacción normal, compresor. El desecante solo tiene sentido si el espacio baja de los 12-15 °C, porque a esa temperatura el compresor se congela y deja de ser útil. Y si lo que quieres es una solución para un armario o un baño pequeño, olvídate de aparatos eléctricos y mira los absorbedores de sacos de sal, que no gastan nada.
El número que decide si compensa: 60 %
Las guías de consumo coinciden en que la humedad relativa de una vivienda sana debería moverse entre el 45 y el 55 %. Repsol recomienda ajustar el humidostato alrededor del 50-55 %, y EcoFlow habla de 45-50 % como suficiente para evitar moho, condensación y olor a cerrado. Por encima del 60 % sostenido, el riesgo de moho aumenta de forma clara.
Eso te da una regla sencilla antes de gastar un euro: compra un higrómetro, que es un aparato barato, y mide durante una semana la habitación problemática a distintas horas. Si no pasa del 55-60 %, no necesitas deshumidificador; te basta con ventilar. Si marca 65-70 % cada mañana y ves condensación en los cristales, entonces sí, el aparato se paga solo frente a repintar una pared o tirar un colchón.
Cuándo es un gasto absurdo
Es un error habitual: el deshumidificador encendido las 24 horas con el humidostato al mínimo posible, buscando un 30 % "para que seque más rápido". No lo hace. Un aire demasiado seco irrita la garganta, reseca la madera y obliga al compresor a trabajar sin parar para ganar un beneficio que no existe. La recomendación de las guías es precisamente no perseguir niveles muy bajos y apagarlo cuando la humedad ya está controlada.
También es un mal gasto si lo usas para secar ropa a diario con las ventanas cerradas. Funciona, pero estás pagando el aparato y además la ropa tarda horas. En ese caso compara con la secadora, que ya analizamos en cuándo poner la secadora para que salga más barata: un ciclo de secadora seca la colada en una o dos horas, mientras que el deshumidificador necesita toda la noche en una habitación pequeña.
Cómo gastar menos con el mismo aparato
Con las recomendaciones que se repiten en las fuentes de consumo y un poco de sentido común, el gasto baja sin perder eficacia:
- Elige potencia acorde a la estancia: uno sobredimensionado desperdicia energía y uno corto trabaja eternamente.
- Colócalo en el centro de la habitación, con las rejillas libres y la puerta cerrada. Pierde eficacia si lo arrinconas.
- Limpia el filtro y vacía el depósito con regularidad; si el filtro está sucio, el compresor se esfuerza más.
- Ventila de forma natural los días secos, aunque sean diez minutos con corriente cruzada: es gratis.
- Usa la función de humidostato (50-55 %) en lugar del modo continuo.
Y hay un detalle que casi nadie usa: la programación horaria. Si tienes discriminación horaria, o simplemente quieres exprimir los tramos baratos, puedes consultar las horas más baratas del día y programar el aparato para esas franjas. Ten en cuenta que, como contamos en por qué la luz es ahora más cara de noche que de día, el viejo truco de dejarlo toda la madrugada ya no es automáticamente el más barato.
El coste total en tu factura: dónde se suma
Un deshumidificador no viene solo. Se suma al radiador eléctrico que probablemente ya tienes, al termo y a los aparatos en espera que se comen una parte de tu factura sin que lo notes, como detallamos en consumo fantasma. Con 90 kWh más al mes, un hogar medio que gaste 250-300 kWh se va a un 30 % más de consumo solo por este aparato. Ahí es donde se nota en la potencia contratada: si enciendes a la vez radiador, horno y deshumidificador y te salta el diferencial, revisa qué ocurre con el exceso de potencia antes de plantearte subirla.
Mi veredicto antes de comprar
Un deshumidificador de compresor compensa si tienes problemas medidos, es decir, más de un 60 % de humedad de forma habitual, condensación recurrente o moho que reaparece cada invierno. Entonces el gasto de unos 10 a 18 € al mes es razonable, sobre todo si lo programas con humidostato al 50-55 % y lo apagas cuando la casa está seca.
No compensa si lo compras por intuición, si lo dejas funcionando sin medir o si la causa real es una gotera o una pared sin aislar: ahí estás pagando para esconder un problema que seguirá creciendo. Mide primero, ventila después y compra solo cuando el higrómetro te dé la razón. Si decides comprarlo, mira el consumo en vatios en la ficha técnica: un modelo de 300 W frente a uno de 700 W supone más de 30 € de diferencia al año en uso moderado, y el precio de compra se recupera antes de lo que parece.

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