Cuánto gasta un microondas: calentar cuesta céntimos y dejarlo enchufado, unos 4 € al año

Microondas blanco sobre un mueble de cocina con plantas
Con 1.200 W, cada minuto de microondas cuesta unos 0,3 céntimos a 0,15 €/kWh. Usarlo 10 minutos al día son unos 11 € al año; dejarlo enchufado, entre 1 y 4 €. Desenchufarlo no compensa.

Dos fuentes conocidas dan cifras que no pueden ser ciertas a la vez. Un ingeniero energético, en un vídeo recogido por El Español a finales de septiembre, calcula que tener el microondas siempre enchufado y usarlo diez minutos al día cuesta unos 14 euros al año: 10 por calentar comida y 4 por el consumo en espera. La guía de consumo de Repsol, en cambio, atribuye al microondas apagado pero conectado unos 13 o 14 kWh al mes, que son entre 1,56 y 1,68 euros mensuales con su precio de ejemplo, es decir, casi 20 euros al año solo por tenerlo enchufado. Una cifra es cinco veces la otra.

Esta guía hace la cuenta paso a paso para que puedas ver cuál se acerca a tu cocina, qué cuesta cada minuto de uso y en qué casos sí tiene sentido tocar el enchufe. Todos los importes están calculados a 0,15 €/kWh como precio de referencia, no como el precio de hoy: si tu kWh sale a 0,10 o a 0,20, multiplica o divide en proporción.

Lo primero: la potencia que pone la etiqueta no es la que cocina

Cuando compras un microondas lees 800 W en la caja. Esa cifra es la potencia que llega a la comida. Lo que el aparato toma de la red es bastante más: según la OCU, muchos modelos consumen entre 1.200 y 1.500 W eléctricos, y los que incluyen grill pueden superar los 2.000 W. La razón es el rendimiento, que ronda el 50 % o algo más. Un microondas de 900 W de salida llega a tirar de casi 1.800 W de la instalación.

Esto importa porque muchas calculadoras online usan los 800 W de la caja y se quedan cortas. Aquí usaremos 1.200 W de entrada, un valor razonable para un microondas doméstico de 800 W de salida. Si el tuyo es de los grandes con grill, suma un 25 % o más a todas las cifras de uso.

Cuánto cuesta cada minuto

A 1.200 W, un minuto a máxima potencia son 0,02 kWh. A 0,15 €/kWh eso es 0,3 céntimos. Calentar un café con leche durante un minuto cuesta menos de lo que pesa la tapa del vaso. Para tener referencias:

Uso (1.200 W, 0,15 €/kWh) kWh Coste
1 minuto (una taza) 0,02 0,3 céntimos
5 minutos (un plato de sobras) 0,10 1,5 céntimos
10 min/día durante un mes 6 0,90 €
10 min/día durante un año 73 10,95 €
30 min/día durante un año (familia con peques) 219 32,85 €

Diez minutos diarios es un uso normal para una casa de dos o tres personas que recalienta, descongela y hace alguna palomita. Treinta minutos ya es un uso intensivo. Incluso ahí hablamos de unos 33 euros al año, una cifra que se nota poco. El microondas no es el electrodoméstico que arruina la factura.

Enchufado y apagado: por qué las cifras no coinciden

El consumo en espera es el que alimenta el reloj, el display y la electrónica que espera a que pulses un botón. Se mide en vatios continuos y se multiplica por las 8.760 horas del año. Así queda según la potencia en espera que tenga tu aparato, a 0,15 €/kWh:

  • 0,5 W (el límite que impone la UE a los equipos nuevos que cubre su reglamento de ecodiseño desde 2025): 4,4 kWh al año, 0,66 €.
  • 1 W, un microondas con un reloj pequeño: 8,8 kWh al año, 1,31 €.
  • 3 W, la cifra del ingeniero citado por El Español: 26,3 kWh al año, 3,94 €.
  • 18,5 W, lo que implicaría la cifra de 13,5 kWh mensuales de Repsol: unos 162 kWh al año, 24,30 €.

El reglamento europeo (UE) 2023/826 fija 0,5 W para el modo apagado y la espera, y 0,8 W si el aparato muestra el reloj u otra información, un límite que baja a 0,3 W en modo apagado desde 2027. Un microondas de 18 W en espera sería más de treinta veces lo que permite la norma a un equipo nuevo, y habría que buscar un aparato muy antiguo o averiado para encontrarlo. Mi lectura es que los 13-14 kWh mensuales de Repsol son una cifra sobreestimada y que la horquilla razonable para un microondas de los últimos años está entre 0,5 y 3 W, o sea, entre 0,70 y 4 euros anuales.

Si quieres salir de dudas en tu cocina, un medidor de consumo enchufable entre la pared y el microondas te da el dato real en vatios en un minuto. Merece la pena comprobarlo una vez en un aparato de más de diez años, que es donde pueden esconderse sorpresas.

El reparto real: una cuarta parte es espera

Con diez minutos de uso diario y 3 W de espera, el coste anual total ronda los 15 euros: unos 11 por cocinar y casi 4 por estar conectado. La espera pesa alrededor de una cuarta parte del total. Es una proporción llamativa, pero en euros absolutos es una cifra que no cambia la factura de nadie. Con 1 W, la espera baja a poco más de uno.

Cuándo sí merece desenchufarlo

Mi criterio es sencillo: desenchufar el microondas solo por ahorrar no compensa. Ahorras entre 1 y 4 euros al año a cambio de tirar del cable detrás de la encimera cada vez que lo usas, y el reloj te pedirá ponerse en hora. Hay tres casos donde sí tiene sentido:

  • Una vivienda que dejas vacía semanas, como una segunda residencia. Ahí desenchufar todo lo que tenga espera es gratis y además quita riesgos.
  • Un microondas muy viejo que, medido, tira de más de 5 W en espera.
  • Cuando ya tienes una regleta con interruptor para el rincón de la cocina y pulsar un botón no te cuesta nada.

Si lo que buscas son euros de verdad en el consumo en espera, el sitio donde se juntan es el salón: televisión, descodificador, consola y barra de sonido. Lo analizamos en consumo fantasma: cuánto pagas por aparatos enchufados sin usar.

La hora a la que lo uses casi no cambia nada

Con tarifa PVPC, la luz cuesta distinto según la franja: punta de 10 a 14 y de 18 a 22 en días laborables, llano de 8 a 10, de 14 a 18 y de 22 a 24, y valle de madrugada y fines de semana. Eso hace que valga la pena programar el termo o la lavadora. Con el microondas no: un uso de tres minutos son 0,06 kWh, así que aunque entre punta y valle haya 10 céntimos de diferencia por kWh, ahorras menos de un céntimo por uso. Calienta la cena cuando tengas hambre.

Lo que sí merece planificación son los aparatos que gastan horas, como el que recoge nuestra guía sobre a qué hora encender el termo eléctrico, y no los que gastan minutos.

Microondas frente a horno: aquí sí hay ahorro

El microondas es la forma más barata de recalentar una ración. Aunque su rendimiento ronde el 50 %, calienta solo la comida durante unos minutos, mientras que el horno tiene que calentar la cavidad, las paredes y el aire antes de empezar a trabajar. Para una ración de sobras, el microondas gana por goleada. Para cocinar una bandeja entera o dorar, el horno es insustituible, aunque ahí la freidora de aire suele quedar por delante, como cuenta nuestra comparativa de freidora de aire o horno.

El verdadero riesgo: la potencia contratada, no el consumo

Un microondas de 1.200 a 1.500 W no te sube la factura, pero sí puede hacerte saltar el automático si coincide con el horno, el hervidor y el lavavajillas con una potencia contratada ajustada. Con 3,45 kW, un microondas de 1.500 W y un secador de pelo de 2.000 W ya superan el límite a la vez. Si te pasa, tienes la explicación en por qué salta la luz y qué potencia necesitas, y si no te pasa nunca, quizá estés pagando de más y convenga revisar cuándo compensa bajar la potencia contratada.

Lo que me quedo de las dos cifras

El ingeniero acierta en el orden de magnitud: el microondas cuesta una docena de euros al año en un hogar medio, repartidos entre uso y espera. La guía de Repsol hace bien en recordar que la espera existe, pero su cifra mensual exige un aparato con un consumo en espera que la normativa europea ya no permite en equipos nuevos. Si tu microondas es reciente, ni lo desenchufes ni lo vigiles; si tiene más de diez años, mídelo una vez y decide con el dato en la mano. Los euros del ahorro energético están en otros sitios: la calefacción, el agua caliente y el contrato.

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