Cuánto gasta el aire acondicionado como calefacción: la cuenta frente al radiador

Unidad exterior de aire acondicionado con bomba de calor en una pared
Un split inverter da el mismo calor que un radiador gastando tres o cuatro veces menos luz: unos 8-11 € al mes frente a 34-45 € en un salón tipo. El frío extremo y los equipos viejos recortan esa ventaja.

Calentar un salón de 25 m² cinco horas al día durante un mes cuesta unos 34 € con un radiador eléctrico y alrededor de 8,50 € con un aire acondicionado inverter en modo calor, a un precio de referencia de 0,15 €/kWh. Es el mismo calor en la misma habitación. La diferencia no viene de ningún truco: el radiador convierte cada kWh de luz en un kWh de calor, mientras que la bomba de calor que lleva dentro cualquier split reversible saca calor del aire de la calle y lo mete en casa, y por cada kWh que paga obtiene tres, cuatro o incluso cinco.

Mucha gente tiene un split colgado en la pared desde hace años, lo usa solo en julio y en invierno enchufa un calefactor en la esquina. Si es tu caso, estás pagando de más casi con total seguridad. Pero hay excepciones, y conviene conocerlas antes de dejar el radiador en el trastero.

La cifra que decide todo: cuánto calor saca por cada kWh

En la ficha de cualquier aire acondicionado vendido en la UE aparece el SCOP (coeficiente de rendimiento estacional en calefacción). Es el número de kWh de calor que entrega, de media a lo largo de un invierno tipo, por cada kWh eléctrico que consume. El Reglamento Delegado (UE) 626/2011, que regula la etiqueta energética de estos equipos, fija estos umbrales para el clima medio europeo:

  • A+++: SCOP igual o superior a 5,10.
  • A++: entre 4,60 y 5,10.
  • A+: entre 4,00 y 4,60.
  • A: entre 3,40 y 4,00.

Un radiador de aceite, un calefactor de aire o un acumulador tienen, a efectos prácticos, un rendimiento de 1. Por eso cualquier split que funcione razonablemente bien gana por goleada. El matiz está en la palabra «estacional»: el SCOP es una media, y el rendimiento real de cada hora depende sobre todo de la temperatura exterior. Con 10 °C en la calle un buen equipo puede rondar un COP de 4 o más; cerca de 0 °C cae a valores de 2-2,5, y por debajo de cero sigue bajando. Sigue siendo mejor que un radiador, pero la ventaja se estrecha justo los días en que más lo necesitas.

Si no sabes qué SCOP tiene tu equipo, busca la pegatina de la unidad interior o el modelo en la web del fabricante. Si se compró antes de 2013, ni siquiera tendrá ese dato, y lo más prudente es suponer un rendimiento real de 2,5 a 3.

Lo que cuesta un mes en un salón de 25 m²

Para comparar con honestidad hay que fijar la demanda de calor, no la potencia del aparato. Supongamos un salón de unos 25 m² en un piso con aislamiento normal, en una ciudad de invierno moderado (Madrid, Valencia, Sevilla, Zaragoza), que necesita de media 1,5 kW de calor durante las cinco horas de la tarde-noche en que se usa. Son 7,5 kWh de calor al día y 225 kWh al mes. Esto es lo que cuesta producirlos con cada sistema a dos precios orientativos de la luz (término de energía con impuestos aproximados; tu factura real dependerá de tu tarifa y de la hora):

Sistema Rendimiento real kWh de luz al mes A 0,15 €/kWh A 0,20 €/kWh
Radiador o calefactor eléctrico 1 225 33,75 € 45,00 €
Split antiguo o mal mantenido 2,5 90 13,50 € 18,00 €
Split inverter A+ (días suaves) 4 56 8,44 € 11,25 €
Split inverter A+ en ola de frío 2 113 16,88 € 22,50 €

Incluso en el peor escenario, un equipo moderno trabajando con temperaturas bajo cero, el split cuesta la mitad que el radiador. Si quieres repetir la cuenta con el precio exacto de cada franja, consulta el precio de la luz hoy por horas y aplica la fórmula: kWh de calor que necesitas ÷ COP × precio del kWh. Y para ver de dónde salen las cifras del radiador, en cuánto gasta un radiador eléctrico al mes tienes el desglose por potencias.

Cuándo el split deja de ser la opción barata

Los números anteriores son reales, pero no universales. Hay cuatro situaciones en las que el aire acondicionado rinde bastante menos de lo que promete su etiqueta:

Inviernos duros de interior. En Burgos, Soria, León o Teruel hay muchas noches por debajo de -3 °C. Ahí el equipo entra con frecuencia en desescarche: invierte el ciclo durante unos minutos para derretir el hielo de la unidad exterior, y durante ese tiempo no calienta la casa. El rendimiento medio de esas semanas puede quedarse cerca de 2. Sigue compensando frente a un radiador, pero puede quedarse corto de potencia, y no conviene contar con él como única calefacción salvo que sea un modelo preparado para climas fríos.

Equipos de más de 12-15 años o sin inverter. Los antiguos de velocidad fija arrancan y paran a plena potencia una y otra vez. Cada arranque es un pico de consumo y el confort es peor: ráfagas de calor y luego nada. Si además el filtro lleva dos temporadas sin limpiarse, el rendimiento cae todavía más.

Habitaciones que solo usas un rato. Un split tarda en llevar una estancia fría a temperatura de confort y los primeros 20-30 minutos trabaja casi al máximo. Para calentarte los pies media hora en el sofá, una manta eléctrica sale mucho más barata que cualquier sistema que caliente el aire de toda la habitación.

Casas muy mal aisladas o con techos altos. El aire caliente sube, y un split montado a dos metros y medio lo suelta justo donde menos sirve. En viviendas con techos de más de 3 metros o ventanas de cristal simple, el gasto real puede duplicar lo que esperabas.

Seis ajustes que bajan el consumo de verdad

  1. Consigna entre 19 y 21 °C. Es la franja que recomienda el IDAE para el día. Según el mismo organismo, cada grado de más supone en torno a un 7 % más de consumo. Ponerlo a 24 °C «para que caliente antes» no acelera nada: el equipo ya trabaja a tope hasta llegar a la consigna, y solo consigues que siga gastando cuando ya no hace falta.
  2. Lamas hacia abajo. En modo frío las lamas van horizontales; en modo calor deben apuntar al suelo para que el aire caliente no se quede pegado al techo.
  3. No apagar y encender cada media hora. En un inverter, mantener la habitación a 17-18 °C mientras sales un par de horas suele gastar menos que dejar que se enfríe del todo y recalentarla desde cero. Para ausencias largas o la noche, apágalo.
  4. Limpiar los filtros cada dos o tres semanas de uso. Se hace en cinco minutos con agua y jabón, y un filtro sucio obliga al ventilador y al compresor a trabajar más.
  5. Despejar la unidad exterior. Una máquina encajonada en un tendedero cerrado, tapada con una lona o rodeada de macetas respira mal y rinde peor. En invierno, comprueba también que el agua del desescarche pueda drenar sin congelarse.
  6. Aprovechar las horas valle cuando puedas. Con la tarifa 2.0TD, de 0 a 8 h y todo el fin de semana el kWh es más barato. Si trabajas desde casa, precalentar a primera hora sale mejor que hacerlo a las 19 h, en plena franja punta (de 18 a 22 h).

¿Y la potencia contratada?

Es la duda que frena a muchos: «si pongo el aire en invierno, ¿me saltará el ICP?». Un split doméstico de unas 3.000 frigorías consume en calefacción alrededor de 1 kW eléctrico a plena carga, y bastante menos cuando ya está en régimen. Un radiador de 2.000 W consume el doble todo el rato. Pasar del radiador al split, por tanto, libera potencia en lugar de pedir más. Si con la calefacción eléctrica tuviste que subir la potencia, puede que ahora puedas bajarla; nuestra calculadora de potencia te ayuda a comprobarlo, y cada kW que reduzcas es ahorro fijo en el término de potencia todos los meses.

Frente al gas y la aerotermia

Un split reversible es, técnicamente, una bomba de calor aire-aire. La aerotermia que se instala para radiadores o suelo radiante es su hermana mayor: aire-agua, más cara de instalar pero capaz de calentar toda la casa y el agua sanitaria. Si ya tienes caldera de gas, el split no la sustituye del todo, pero puede encargarse del salón en los meses suaves (octubre, noviembre, marzo) y dejar la caldera para las semanas de frío fuerte. En aerotermia o gas natural comparamos los costes de ambos sistemas para una vivienda completa.

Qué haríamos en cada tipo de casa

Piso en costa o zona de invierno suave, con split inverter de menos de diez años: úsalo como calefacción principal y guarda el radiador. Es, con diferencia, el sistema eléctrico más barato que puedes tener sin obras.

Piso en la meseta norte o en zonas de montaña: el split para las tardes y los meses de transición; para las noches de helada, apoyo con otra fuente. Si vas a comprar un equipo nuevo, busca uno que garantice funcionamiento en calefacción a -15 °C o menos.

Equipo antiguo de velocidad fija: aun así suele ganar a un radiador, pero si piensas usarlo todo el invierno, cambiarlo por un inverter A++ o A+++ tiene sentido: según la tabla, la diferencia frente a la calefacción por resistencia ronda los 25-34 € al mes, y frente a un split viejo, otros 5-7 €.

Solo necesitas calor un rato en un punto concreto: ni split ni radiador. Manta eléctrica o un calefactor pequeño en la habitación ocupada, encendido solo mientras estés allí.

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