Vitrocerámica o inducción: cuál gasta más luz con el precio de hoy

Mujer cocinando en una placa vitrocerámica eléctrica en su cocina
La inducción consume de media entre un 25% y un 30% menos que la vitrocerámica, pero con el precio de hoy del kWh la diferencia real en la factura ronda los 30 euros al año — bastante menos de lo que prometen algunas tiendas de electrodomésticos.

En cualquier tienda de electrodomésticos te van a decir lo mismo: cambia la vitrocerámica por inducción y notarás el ahorro. Es cierto que consume menos, eso no está en discusión. Lo que casi nadie te cuenta es cuánto es "menos" en euros reales, ni que ese ahorro puede quedar comido por un detalle que casi nadie revisa antes de comprar: la potencia contratada.

Lo que consume cada una, sin marketing de por medio

Una vitrocerámica de tamaño estándar tira de entre 1,5 y 2,5 kW cuando la pones a máxima potencia, aunque en el uso normal de cocinar rara vez la tienes al 100% todo el rato. Con un uso medio de una hora al día entre las distintas zonas, el consumo mensual de una vitrocerámica se mueve entre 60 y 90 kWh, según el tipo de cocina y cuántas bocas uses a la vez.

La inducción trabaja con el mismo rango de potencia nominal, pero calienta directamente el recipiente en lugar de calentar primero la superficie vitrocerámica y transmitir después el calor al cazo. Ese paso intermedio es el que se pierde en la vitrocerámica en forma de calor residual, y es la razón técnica del ahorro: para un mismo plato cocinado, la inducción necesita menos tiempo de potencia encendida. En cifras, el consumo mensual equivalente de una inducción con el mismo uso ronda los 45-65 kWh — de 15 a 20 kWh menos al mes que la vitrocerámica.

Lo que cuesta hoy, con el precio real de la luz

Aquí es donde la mayoría de comparativas se quedan cortas: usan un precio del kWh fijo y genérico, muchas veces desactualizado. El precio medio del PVPC hoy, 30 de agosto, según los datos de Red Eléctrica, es de 0,1321 €/kWh.

Con ese precio, una vitrocerámica de consumo medio (75 kWh/mes) sale por unos 9,91 € al mes, unos 119 € al año. Una inducción con el mismo patrón de uso (55 kWh/mes) sale por 7,27 € al mes, unos 87 € al año. La diferencia real: 2,64 € al mes, unos 32 € al año. No es la cifra que verás en el folleto de la tienda, pero es la que vas a ver tú en tu recibo de la luz si comparas ambos aparatos con un uso similar.

Ese cálculo cambia bastante si cocinas con discriminación horaria y colocas el uso en las horas más baratas del día: con tarifas con periodos valle por debajo de 0,08 €/kWh, el gasto de cualquiera de las dos placas baja a la mitad, y la diferencia entre vitro e inducción se reduce todavía más en términos absolutos.

Vitrocerámica vs inducción, mes a mes

Concepto Vitrocerámica Inducción
Potencia nominal 1,5 - 2,5 kW 1,4 - 2,3 kW
Consumo mensual (uso medio) 60 - 90 kWh 45 - 65 kWh
Coste mensual (0,1321 €/kWh) ~9,91 € ~7,27 €
Coste anual estimado ~119 € ~87 €
Tiempo medio de cocción Mayor Menor (calienta directo)

La letra pequeña que nadie revisa: la potencia contratada

Esto es lo que de verdad diferencia esta comparativa de las que vas a encontrar en la web de cualquier fabricante. La inducción no solo consume distinto: tira de potencia instantánea de forma mucho más agresiva que la vitrocerámica, porque activa varias zonas a máxima carga casi de golpe cuando calientas rápido. Si en tu casa ya vas justo de potencia contratada — sobre todo si tienes aire acondicionado, horno y lavadora en la misma franja horaria — cambiar a inducción sin revisar antes tu contrato puede llevarte directo a un salto del ICP por exceso de potencia, con el consiguiente corte de suministro en pleno cocinado.

Antes de comprar, merece la pena pasar cinco minutos por la calculadora de potencia contratada y sumar lo que tienes encendido en las horas en que sueles cocinar. Es un paso que ninguna tienda de electrodomésticos te va a recomendar, porque no les afecta a ellos si tu potencia se queda corta — te afecta a ti, en forma de otro corte de luz o de una subida en el término de potencia de la factura.

Un ejemplo real para que veas por qué importa: una vivienda con 4,6 kW contratados (lo habitual en pisos de tamaño medio) que tiene el aire acondicionado encendido (1,5-2 kW), el frigorífico arrancando su compresor (0,2-0,4 kW) y de repente enciende dos zonas de inducción a máxima potencia (hasta 3,5 kW conjuntas) puede superar los 4,6 kW en cuestión de segundos. Con vitrocerámica, ese mismo pico se reparte de forma más gradual porque tarda más en llegar a plena potencia. No es que la inducción sea "peor" — es que exige tener la instalación bien dimensionada, algo que muchas viviendas antiguas no tienen.

El coste que no está en la etiqueta: menaje y mantenimiento

La inducción solo funciona con recipientes de fondo ferromagnético — acero inoxidable apto o hierro fundido, comprobable acercando un imán a la base. Si tu batería de cocina es de aluminio, cobre o cerámica antigua, no vale, y hay que sumar ese gasto a la cuenta antes de decidir. Una batería básica compatible ronda los 60-120 euros; una de gama media-alta puede superar los 300. Ese desembolso inicial es el que de verdad decide si el cambio compensa en los primeros años, más que la propia diferencia de consumo.

En mantenimiento, ambas superficies se limpian de forma parecida y ambas se rayan con utensilios metálicos mal usados. La diferencia está en la superficie de trabajo: la inducción no calienta la zona donde no hay cazo encima, así que no quema restos de comida derramados fuera del recipiente, mientras que en la vitrocerámica sí se pueden quedar pegados y carbonizados. Es una ventaja de comodidad, no de factura.

Entonces, ¿compensa cambiar?

Depende de dónde partas. Si tu vitrocerámica tiene más de diez años y cocinas a diario para una familia de cuatro, los 32 euros anuales de diferencia se recuperan en unos años frente al coste de una placa de inducción nueva (entre 200 y 600 euros según gama), sin contar que probablemente necesites cambiar también parte del menaje por recipientes aptos para inducción. Si cocinas poco, vives solo o tu vitrocerámica todavía funciona bien, el ahorro no justifica el desembolso — y menos si tu potencia contratada está ya al límite.

La inducción gana en velocidad de cocción y en consumo por unidad de tiempo, eso es innegable. Pero como ahorro económico puro, con el precio de la luz de hoy, hablamos de menos de tres euros al mes. Si tu vitrocerámica actual funciona, cambiarla solo por la factura de la luz no es la prioridad de ahorro más rentable de tu casa — antes hay recorrido en mover el uso a las horas baratas o en revisar qué otros aparatos tienes en modo fantasma.

Ojo con un detalle más: los 0,1321 €/kWh de hoy son la media del día completo. Si cocinas siempre en la franja cara de la tarde-noche, tanto la vitrocerámica como la inducción te van a salir más caras de lo que marca esta tabla — el aparato que elijas pesa menos en tu factura que la hora a la que lo enciendes.

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