A qué hora hay que encender el termo eléctrico para pagar menos

Marta enciende el termo cada mañana antes de ducharse, sobre las 7:30h, porque es la hora a la que se levanta y le parece lo más lógico. Nunca se ha planteado que ese gesto automático, repetido 365 días al año, le esté costando bastante más de lo necesario. No es la única: la mayoría de la gente programa el agua caliente según su rutina, no según el precio de la luz. Y en 2026, con el precio cambiando cada hora, esa costumbre sale cara.
El termo eléctrico es, después del aire acondicionado y la nevera, uno de los electrodomésticos que más pesa en la factura de una vivienda con calefacción de gas o sin ella. A diferencia de la nevera, que no puedes elegir cuándo enciende el compresor, el termo sí admite decisión: tú eliges cuándo calienta el agua. Ahí está el margen de ahorro que casi nadie aprovecha.
El gasto real de calentar agua en casa
Un termo eléctrico doméstico funciona con una resistencia de entre 400 y 2.000 W, según capacidad y modelo. Calentar por completo un depósito de 100 litros, el tamaño habitual para una vivienda de tres o cuatro personas, requiere en torno a 4,2 kWh. Parece poco, pero ese ciclo se repite a diario o varias veces por semana, y el consumo mensual acaba situándose entre 75 y 255 kWh según el aislamiento del depósito, la temperatura a la que esté programado y si se mantiene encendido las 24 horas o solo se activa cuando hace falta.
Ese rango tan amplio no es casualidad: un termo de más de diez años, con el aislante degradado, pierde calor constantemente y la resistencia se activa una y otra vez para compensarlo, aunque nadie abra el grifo. Es electricidad que se va literalmente por las paredes del depósito. Antes de tocar horarios, merece la pena comprobar si el tuyo mantiene bien la temperatura o si estás pagando una fuga térmica disfrazada de factura alta.
Por qué "de madrugada" ya no es sinónimo de barato
Durante años el consejo estándar fue programar los electrodomésticos de madrugada, entre las 00:00 y las 08:00h, la franja valle clásica de la discriminación horaria. Ese esquema sigue existiendo y sigue siendo válido para tarifas con dos o tres periodos fijos. El problema es que la mayoría de los hogares en PVPC o en tarifas indexadas al mercado ya no pagan un precio fijo por franja: pagan el precio real de cada hora, que sube y baja según haya viento, sol o demanda industrial ese día concreto.
Y ese precio horario no siempre coincide con el reloj de siempre. Hoy, por ejemplo, la franja más barata del día no es de madrugada: es a media tarde, cuando la generación solar satura la red y el precio se hunde. La franja más cara, en cambio, llega al anochecer, cuando el sol desaparece y el consumo residencial se dispara a la vez en todo el país. Programar el termo pensando solo en "antes de las 8 de la mañana" puede hacer que lo enciendas justo en una de las horas más caras del día sin saberlo.
El cálculo con el precio de hoy
Para no quedarnos en la teoría, así está el precio de la luz hoy, sábado 22 de agosto de 2026, según los datos de Red Eléctrica: media diaria de 0,1319 €/kWh, con la hora más barata entre las 15:00 y las 16:00h (en torno a 0,04 €/kWh) y la más cara entre las 21:00 y las 22:00h (cerca de 0,34 €/kWh). Aplicando esos precios al coste de calentar un termo de 100 litros (unos 4,2 kWh), el resultado es este:
| Franja horaria | Precio aprox. hoy | Coste de calentar 100 L |
|---|---|---|
| Barata (15:00-16:00h) | ≈ 0,04 €/kWh | ≈ 0,17 € |
| Media del día | 0,1319 €/kWh | ≈ 0,56 € |
| Cara (21:00-22:00h) | ≈ 0,34 €/kWh | ≈ 1,44 € |
Encender el termo en la hora cara cuesta más de ocho veces que hacerlo en la barata. Puede parecer una diferencia de céntimos sin importancia, pero multiplicada por 30 días es la diferencia entre 5 € y más de 40 € al mes solo por el agua caliente, sin haber cambiado ni el termo ni la cantidad de agua que gastas. Puedes ver las horas más baratas de hoy actualizadas antes de decidir cuándo programarlo.
Lo que suma en la factura de un mes entero
Hagamos la cuenta completa, porque un solo ciclo de calentamiento dice poco por sí solo. Una vivienda de tres o cuatro personas suele necesitar entre 20 y 25 recargas completas o parciales del termo al mes, entre duchas y usos de cocina. Si esas recargas se concentran en la franja cara del día, el gasto mensual solo en calentar agua ronda los 29-36 €. Si se concentran en la franja barata, baja a 3,4-4,3 €. La diferencia real, para el mismo consumo de agua caliente, puede superar los 25-30 € al mes, una cifra que coincide con lo que estiman varias comercializadoras para el ahorro de mover el termo fuera de las horas punta.
Ese margen no aparece de golpe: depende de que la franja barata del día coincida con un momento en que realmente puedas dejar el termo encendido sin que nadie lo necesite todavía caliente. Por eso conviene revisar el precio con un día de antelación en vez de fiarte de la memoria de "siempre ha sido así".
Cómo programarlo sin comprar nada nuevo
No hace falta un termo inteligente para aprovechar esto. Las opciones más sencillas, de menos a más inversión:
Un temporizador de enchufe mecánico o digital, de los que cuestan entre 10 y 20 euros, corta la corriente fuera de la franja que elijas. Funciona con cualquier termo antiguo y se amortiza en el primer mes si tu consumo es medio-alto. Si el termo lo permite, ajustar manualmente el termostato interno para que no supere los 55-60°C también reduce el consumo, porque cuanta más diferencia de temperatura hay que generar, más tarda la resistencia y más gasta. Y si tienes tarifa con discriminación horaria clásica en vez de PVPC, programarlo dentro del tramo valle (00:00-08:00h entre semana, y todo el día festivos y fines de semana) sigue siendo la opción más simple, aunque como hemos visto, no siempre la más barata en euros reales si comparas con la franja solar de mediodía.
Quien quiera ir un paso más allá puede consultar cuánto gasta cada electrodoméstico de la casa para priorizar dónde programar primero: el termo suele estar entre los tres consumos más fáciles de mover de hora sin que se note en el día a día.
Los enchufes inteligentes con app, algo más caros (entre 15 y 30 euros), añaden una ventaja real: permiten cambiar el horario cada día desde el móvil según cómo se mueva el precio, en lugar de dejarlo fijo todo el año. No hace falta que sean compatibles con asistentes de voz ni nada sofisticado; basta con que soporten la potencia del termo, normalmente entre 1.500 y 2.500 W, y que tengan un temporizador programable por franjas horarias.
El error que anula todo el ahorro
Ojo con esto: programar el termo para que se encienda en la hora barata no sirve de nada si luego lo dejas encendido las 24 horas "por si acaso". Muchos termos antiguos no tienen temporizador real, solo un interruptor de encendido/apagado, y la gente los deja siempre conectados pensando que así siempre hay agua caliente. Ese termo nunca deja de gastar: la resistencia se activa cada vez que la temperatura baja del umbral, sin importar la hora del día ni el precio de la luz en ese momento. Sin un temporizador que corte físicamente la corriente, no existe la "hora barata": existe la hora en la que, por casualidad, el termostato decidió encender la resistencia.
Tampoco compensa subir la temperatura por encima de los 60°C pensando en tener reserva para todo el día: cada grado de más es consumo que probablemente acabará mezclado con agua fría en el grifo para no quemarte, es decir, energía pagada y desperdiciada al mismo tiempo.
Si después de revisar esto el gasto sigue disparado, puede que el problema no sea la hora sino la tarifa en sí. Antes de cambiar de compañía, comprueba también si tu potencia contratada está ajustada a lo que realmente necesitas: una potencia mal calculada encarece el recibo mes a mes, con independencia de a qué hora se caliente el agua.

Artículos Relacionados