Por qué sube la luz en julio 2026 (y qué anticipa para tu factura de agosto)

Julio ha cerrado con el precio mayorista de la electricidad por encima de los 100 euros el megavatio hora (€/MWh) de media, algo que no pasaba desde hacía diecisiete meses. No ha sido un pico aislado de una tarde de calor sofocante: ha sido la tónica de buena parte del mes. Y eso, tarde o temprano, siempre acaba en el recibo.
Según los datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), el consumidor medio acogido al PVPC pagó en julio 77,84 euros, un 17% más que en junio. Es el nivel más alto desde los meses más duros del invierno de 2025. Para un hogar tipo de 4,4 kW de potencia contratada, con un consumo repartido entre horas punta, llano y valle, el simulador oficial de la CNMC arroja 67,46 euros, un 15% más que en julio del año pasado.
El impacto, eso sí, no es igual para todos. Quien vive en un piso pequeño sin aire acondicionado notará la subida sobre todo en las horas punta de la cena y en el término fijo. Quien tiene una vivienda con refrigeración funcionando buena parte del día puede ver cómo el término de energía se dispara varias decenas de euros solo por el aire acondicionado, encima de la subida general del precio.
El pool rompe una barrera que llevaba año y medio sin tocar
Que el mercado mayorista supere los 100 €/MWh no es un detalle técnico para especialistas: es la referencia que arrastra directamente al PVPC, que indexa un 45% de su coste al precio diario y un 55% a una cesta de futuros contratados con antelación. Cuando el pool sube de forma sostenida, como ha ocurrido en julio, el recibo lo nota con cierto retraso pero sin excepción.
La pregunta lógica es por qué ahora, en pleno verano, cuando en teoría la fotovoltaica debería estar aportando energía barata a raudales. La respuesta tiene varias capas, y ninguna es coyuntural del todo.
Calor, viento flojo y un Estrecho de Ormuz que vuelve a inquietar
Las sucesivas olas de calor de julio dispararon la demanda de refrigeración justo en el peor momento: la aportación eólica fue inferior a la media estacional durante buena parte del mes, lo que obligó a tirar de los ciclos combinados de gas para cubrir el hueco. A eso se suma un aumento de las exportaciones a Francia y Portugal, que también tensiona los precios en la península.
El factor que más pesa, sin embargo, viene de fuera. La tregua entre Estados Unidos, Israel e Irán se ha vuelto a romper, y el temor a un cierre parcial del Estrecho de Ormuz —por donde pasa una quinta parte del petróleo y una parte relevante del gas natural licuado que consume Europa— ha metido una prima de riesgo en el precio del gas que se traslada, casi en tiempo real, al precio de la electricidad. Los ciclos combinados de gas siguen siendo quienes marcan el precio en las horas de mayor demanda, así que cuando el gas se encarece, la factura de todos sube, generen o no gas las eléctricas de tu zona.
Esta combinación —calor, eólica floja y gas caro— ya se dejó notar en las horas en las que la luz se ha vuelto más cara de lo habitual, precisamente el tramo en el que la solar deja de aportar y el sistema depende más del gas. No es casualidad: es la misma dinámica, vista con otro ángulo.
Lo que anticipan los futuros para agosto, y por qué no es un dato menor
Aquí está la parte que de verdad importa si lo que quieres es saber qué esperar del próximo recibo. A cierre de julio, los contratos de futuros en OMIP —la plataforma ibérica donde se negocia electricidad a plazo— cotizaban el mes de agosto a 118,7 €/MWh. El último trimestre de 2026 se sitúa en 105,6 €/MWh. Solo en 2027 el mercado empieza a relajarse, con futuros en torno a 67,4 €/MWh.
Traducido: agosto hereda la tensión de julio y probablemente la agrava, porque el 55% del PVPC que se fija con antelación ya incorpora estos precios más altos. Los analistas del sector calculan que la factura media del mes que viene difícilmente bajará de los 75 euros para un consumidor estándar, salvo sorpresa. La trampa está en que muchos hogares bajan la guardia en agosto pensando que, con menos actividad general, el gasto se relaja solo. Con el aire acondicionado funcionando buena parte del día, eso no está garantizado ni de lejos: conviene revisar cuánto cuesta realmente tener el aire acondicionado encendido este verano antes de que llegue el susto en la factura.
La rebaja fiscal que iba a aliviar el recibo, y que se ha ido desinflando
El Gobierno aprobó en marzo una reducción del IVA y del impuesto especial de la electricidad para amortiguar el golpe de la guerra en Oriente Próximo. Meses después, esos tipos reducidos se han ido revirtiendo parcialmente, así que la fiscalidad vuelve a pesar más sobre el recibo justo cuando el componente de mercado también sube. Dos presiones al alza a la vez, en lugar de una compensando a la otra.
De hecho, ya viste que la posible vuelta del IVA reducido en agosto depende de un dato del INE que no se conocerá hasta el 13 de agosto. Hasta entonces, nadie puede prometerte con certeza si tu factura de agosto pagará el tipo reducido o el general. Es una incertidumbre añadida sobre una factura que ya viene cara de fábrica.
El sector eléctrico lleva meses pidiendo una revisión de la fiscalidad. En la presentación de resultados semestrales de Iberdrola, su presidente, Ignacio Sánchez Galán, lo resumió sin rodeos: «En Europa, con tantos impuestos, estamos penalizando la producción local. Si queremos electrificar la economía, hay que revisar la fiscalidad». Es un argumento que defiende sobre todo a las eléctricas, conviene no perderlo de vista, pero apunta a una contradicción real: Bruselas pide que la electricidad cubra la mitad del consumo energético europeo en 2040 mientras España mantiene una fiscalidad que, en la práctica, sigue penalizando la electricidad frente al gas.
Qué puedes hacer mientras el mercado no se calma
No hay ningún truco que anule una subida estructural del gas o una crisis geopolítica. Pero sí hay margen para no pagar más de lo necesario mientras dura:
Revisa si tu potencia contratada se ajusta a tu consumo real. Muchos hogares pagan de más todo el año por una potencia sobredimensionada, y en verano, con el aire acondicionado sumado a los electrodomésticos habituales, es fácil disparar el término de potencia sin darte cuenta. Conviene revisar qué pasa si te excedes de la potencia contratada antes de que sea el contador el que te avise con un corte.
Mueve lo que puedas mover. Un precio medio alto no significa que todas las horas del día lo estén: sigue habiendo tramos baratos, sobre todo a primera hora de la tarde con la fotovoltaica en pleno rendimiento y de madrugada. La lavadora, el lavavajillas o la carga del coche eléctrico, si tienes, deberían concentrarse ahí siempre que puedas programarlos. En un mes como agosto, con el precio medio más tenso de lo habitual, esos huecos baratos valen más que en un mes tranquilo, aunque cuesta un poco más encontrarlos.
Vigila también si el mercado libre con tarifa fija te compensa frente al PVPC en este contexto de precios altos y volátiles. Con el pool disparado, una tarifa fija bien negociada puede protegerte de nuevos sustos, aunque no siempre sale a cuenta: depende de tu perfil de consumo y de cuándo la contrataste. Antes de dar el paso, merece la pena comparar con la calculadora de ahorro entre PVPC y mercado libre qué opción sale mejor con tus cifras reales, no con las de un vecino.
Y, sobre todo, no des por hecho que agosto será más barato solo porque julio ya escoció. Los futuros dicen lo contrario, y esta vez el motivo no está solo en el termómetro.
Lo que sí parece razonable esperar es que el alivio, si llega, lo haga en otoño, cuando las temperaturas bajen y la eólica recupere protagonismo. Hasta entonces, el recibo seguirá pendiente de dos cosas que ningún consumidor controla: el mapa del Estrecho de Ormuz y el termómetro de las próximas semanas.

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